27 mar. 2011

Había una vez un barquito chiquitito...

...que no sabía navegar... marinero 2 básicamente porque estaba dentro de un broche, y poca maniobrabilidad tenía, claro. marineros Pero era coqueto, ¿no?

18 mar. 2011

Makiko y sus 1000 grullas

Habla Hermana Menor.
Con tu permiso, hermana me entrometo en tu post para aportar mi granito de arena. Muy posiblemente hayáis leído en algún blog o en facebook o por otra vía, el proyecto de Makiko.
Makiko es una chica Japonesa afincada en Madrid que ha puesto en marcha un hermoso proyecto solidario-simbólico. Ella misma lo explica así
: "En Japón solemos hacer 1.000 grullas para que se cumpla un deseo. Por eso necesito vuestra ayuda para animar a mi país y especialmente a la gente que está en las zonas más afectadas por la catástrofe. Una vez que tengamos las mil grullas, se las enviaremos a nuestros amigos del norte de Japón, que tanta ayuda y tanto ánimo van a necesitar."
Makiko y su web han superado en estos días las 1000 grullas, no dejéis de pasaros para ver su web, ni por la aportación del grupo que hemos creado mis compañeros de l'atelier de noviembre en nuestro blog
http://ilovelatelier.blogspot.com/2011/03/we-japan.html
Aquí os dejo las mías.

11 Grullas

1000 Grullas
En esta última fotografía, hay uncluido un Haiku que ayer pensamos Hermana Mayor y yo que sería idóneo para el momento.

Cuando florece el cerezo,
dos patas para el pájaro
cuatro para el caballo.
Onitsura.


17 mar. 2011

Japón

Habla Hermana Mayor.
Hace bastantes años tuve la suerte de ser alumna del maravilloso profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en un curso de Haiku que organizaba la Universidad de Sevilla. Por supuesto que si me apunté a ese curso (como única alumna) fue porque ya entonces la cultura nipona me traía de calle. Como entonces, todavía hoy me fascina como un kaleidoscopio que me atrae desde todas y cada una de las caras que voy descubriéndole.
Después, mi andadura profesional me ha llevado a codearme con una procesión de japoneses, de japonesas especialmente, de los que tantísimo he aprendido. Alguno ha llegado a la categoría de amigo. Todos ellos están hoy en mi pensamiento, porque, aunque no están sufriendo directamente la tragedia, sí pertenecen a un país desgajado en este momento.
Vayan para ellos, y para todos sus compatriotas, estos tres versos, torpes en su academicismo, pero llenos de corazón.

Marzo confuso.
La tierra se estremece.
Sakuras negras.

15 mar. 2011

Verde que te quiero verde

Una compañera de trabajo de Hermana Menor nos hizo este encarguito.

DSC_9036

Quería algo verde hasta el exceso (y la verdad es que verde ha quedado), que unificase el color del cordón de raso con el del cristal, y en donde se destacasen las figuritas de plata de las niñas.

DSC_9038

La verdad, encontrar todas las piezas nos ha llevado cierto tiempecito, porque no siempre es fácil. Si dábamos con el color, el agujerito de las bolas era demasiado fino para el cordón. Si encontrábamos una que pasase, era del más horrible de los tonos de verde... Espero que ya nos haya disculpado la tardanza.

Pulsera encargo

En cuanto al diseño, aquí nuestra amiga sí que nos lo puso fácil: nos dijo exactísimamente lo que quería. Y, sinceramente, normalmente no trabajamos con plata, ni habíamos hecho nunca algo que no inventásemos nosotras mismas, pero estamos contentas con el resultado.

11 mar. 2011

La casita en el árbol II

Hace unos días os mostrábamos unos collares que tenían unos colgantes con la casita de un pájaro en una rama. Pues bien, aquí podéis ver el mismo motivo aplicado a otras piezas. Como, por ejemplo, unos pendientes...

pendientes casita 2

Una pulsera de perlas de río de dos colores...

pulsera casita

Un broche...

Camafeo casita de pájaro

Y una delicada gargantilla.

C. camafeo casa pájaro

¿Qué os parecen?

8 mar. 2011

Una de mujeres

Habla Hermana Mayor.
Cuenta la leyenda que, a principios del XX, un grupo de mujeres que trabajaba en una fábrica textil de Nueva York inició una huelga reivindicando algunos derechos. Se dice que, un ocho de marzo, al patrón, notoriamente cabreado se le fueron la manita y la olla y prendió fuego a su fábrica con trabajadoras dentro. Recuerdo que la primera vez que oí hablar de este “martirio obrero” que haría amarillear de envidia a un San Lorenzo comunista, lloré lágrimas a mares y tuve mal social durante una buena temporada. El caso es que después me enteré de que no hay evidencias históricas sólidas que corroboren esta historia, y que más parece que es leyenda urbana.
Tengo entendido que la celebración del “Día de la mujer trabajadora” el 8 de marzo se debe a otras causas. Por supuesto, también tienen que ver con reivindicaciones femeninas, pero no se trata de reivindicaciones laborales, sino que tienen relación con las primeras sufragistas. Y es que parece ser que todas las mujeres fuertes del momento decidieron unir sus causas y participar juntas en un acto político, también en NY, de reivindicación del voto femenino. No sé si esta historia será más cierta que la otra (quiero pensar que sí), pero me encanta imaginar a los dos grupos de mujeres, las enjoyadas de sombrero orlado de tienda cara y las del pañuelo de flores y manos ásperas, comprendiendo que en la unión estaba la fuerza, y que el camino para conseguir lo que unas y otras necesitaban tenían que allanarlo entre todas, por muchas que fueran sus diferencias.

Pero lo que no me ha quedado nunca claro es qué se entiende con eso de mujer trabajadora (aunque últimamente vengo dándome cuenta de que a este día lo empiezan a llamar simplemente “día de la mujer”). No es que quiera decir que no haya conocido nunca a una mujer cuyo paso por esta vida consista en restregar su perfecta manicura por la superficie de su abdomen, porque tristes ejemplos del modelo en cuestión se exhiben todavía, aunque bien es cierto que cada vez con menos frecuencia. A lo que me refiero es a que, en mi entorno, no he conocido nunca a una dama ociosa, trabajara o no fuera de casa. Y no me tengo en esto por una rara avis.

Dentro de mi familia he tenido contacto consciente con cuatro generaciones de mujeres –incluyendo la mía-, o cinco si cuento a mi hija de cuatro años, (que no parece tener en absoluto pinta de dedicarse al dolce far niente en un futuro). Ampliando un poquito el concepto de familia para hacerla más grande, se puede llamar pariente a un enorme abanico de seres humanos de muy distinta procedencia. Y esto a mí me gusta a rabiar, porque como soy un producto de mi tiempo, no puedo resistirme al mestizaje y la fusión, y así se puede ver en esta casa, sin vergüenzas ni humillaciones de uno y otro lado, un poquito de todo: damas ilustres de largos dedos erguidas delante del piano y campesinas de piel cuarteada y pies polvorientos; sólidas burguesas encopetadas y burguesillas del quieroynopuedo; eruditas de letras y de ciencias, y también las que estampaban sus firmas toscas con una mezcla de dificultad y cierto sutil orgullo de alfabetizadas; mujeres de campo y de ciudad; hembras de ojos pavonados, lacerados por el mar que oteaban sin descanso a la espera de los barcos (ésta me la he inventado, mamá, pero no podía resistirme, así que no me preguntes quién es), y terratenientes agrias acostumbradas al mando; mujeres de universidad, de vanguardia y de retaguardia, madres, hijas, solteras, casadas; algunas codiciosas de su honra, otras celosas guardianas de secretos imposibles, algunas sabias y cautelosas, otras derrochadoras de su talento…
A muchas de ellas las he conocido. Me he sentado en sus regazos intentando arrancarle los pendientes de la oreja. He dormido en sus brazos, y me han puesto en la frente paños húmedos para bajarme la fiebre. Me han enseñado a hablar, a leer, a mirar, a oír, a reírme y disfrutar la vida como si fuera a escapárseme un segundo después. Me han enseñado a cocinar (mi cuaderno de recetas es también un árbol genealógico). Me han enseñado a coser, a bordar, a escribir. Me han enseñado a ser compasiva y a ser firme, a aprobarme y a reprenderme. Me han enseñado a ser valiente y a ser cautelosa. Me han enseñado a pensar, a decidir y a valerme por mí misma.
Y todas estas mujeres, absolutamente todas, han trabajado en sus vidas por y para todos los que tenían a su alrededor, aunque sólo una pequeñísima minoría tuviera una nómina, un contrato, un jefe o un horario. Se han entregado con absoluta pasión a sus hogares, a sus familias en pequeños detalles y grandes renuncias. Han tripulado barcos más o menos acertados (hoy tengo día marino, qué le vamos a hacer), y han dejado que sus vidas se escurrieran entre las bambalinas que sus generaciones había destinado para ellas. Se han enfrentado en ocasiones con rebeldía, y han aceptado sumisas su destino otras veces, pero han luchado siempre, como valientes artilleras, para que el mundo que ellas gobernaban fuera para los suyos una pequeña patria.
Hoy, ocho de marzo, más allá de la política vacía y de las reivindicaciones de un feminismo enfermo y huérfano de sentido común, sin incendios ni sufragistas de escarapelas chillonas, sin grandes gestos de sagas legendarias, decenas de valientes amazonas acuden a mi mente. Y todas ellas: hija, hermana, madre, abuelas, amigas, maestras, primas, tías, tías-abuelas, bisabuelas, tías-bisabuelas también… todas ellas, las mías y las vuestras, son las anónimas heroínas que hacen que este mundo extraño siga valiendo la pena.
Gracias. A todas ellas.

5 mar. 2011

La casita en el árbol

Y seguimos con los pajaritos.
¿Parece que nos ha dado fuerte, no? Estos colgantes son de "temática pajarera", porque entre sus cuentas se nos han colado algunas metálicas que tienen, precisamente, forma de eso, de pajaritos.

Collar casita 2

Y también porque llevan un colgante de un dibujo de Hermana Mayor de un pájaro y su casita en la rama de un árbol.

Collar casita

Tenéis dos variantes. En el de las dos primeras fotos priman los tonos azules, y en el otro los rosas.

Collar camafeo jaula

Además, se pueden dejar como colgantes largos, o sujetar con un nudito por detrás para acortarlos. Como son muy delicados, de gargantilla quedan monísimos.

Collar camafeo jaula II

Todas las piezas son metálicas, de nácar o cristal. El dibujo está hecho con ceras, rotulador, y todo lo que encontrábamos por casa, reproducido como siempre, y montado bajo un cristalito con soporte metálico.
Creo que se aprecian bien en las fotos de Hermana Menor, ¿no?
Si os gustan, subiremos más fotos de otras piezas hechas con el mismo dibujo.
Gracias por vuestro tiempo ;)

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