3 dic 2011

Premios Mujer IT


En esta ocasión vengo a informar :o). Hermana mayor, es decir mi hermanita, está participando en los premios Mujer IT, está abierta la fase de votaciones, por lo que si os apetece y os gusta como ella nos relata los temas que le preocupan, os paso el enlace para votar por ella.




Muchísimas gracias a todos.



29 nov 2011

¡¡¡¿Que qué hemos estado haciendo?!!!

Más lias que la pata un romano. Así hemos estado nosotras todo este mes. Y nos lo hemos pegado sin aparecer por aquí, ¡¡¡qué desvergüenza!!!
Bueno, pues aquí tenéis un enlace donde podéis ver lo que hemos estado preparando: un mercadillo pre-navideño (nuestro primer mercadillo) que tendrá lugar el próximo jueves día uno. Pasen y vean:


http://www.facebook.com/profile.php?id=1623507397

Prometemos contarlo todo después del evento.
¡Deseadnos suerte!

31 oct 2011

Creepy chorus

En la entrada anterior os enseñábamos el broche que habíamos hecho para un coro femenino. Bueno, pues aquí tenéis su versión más zoombie.

corohall2

¿Qué estarán cantando estas chicas?

corohall

¿A que da muchísimo miedo?

29 oct 2011

Las chicas del coro

Hace unos días, un coro femenino nos pidió que le diseñáramos un broche que les sirviese de distintivo. Querían algo relacionado con su actividad, y esto es lo que les hemos hecho.

camafeocoro


Ah, y una sorpresa, pasaos por aquí en un par de día, y veréis otra versión... más acorde con las fechas. Buen fin de semana.

22 oct 2011

Viena y el mundo pequeñito

Habla Hermana Mayor.
Contaba mi abuelo -y no sé cuánto de verdad habrá en esta historia- que, poco antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, tuvo Portugal la ocurrencia de declararle la guerra a Alemania. Me imagino la cara de carajote que se le debió de quedar a Hitler (que en ese momento estaría, sin duda, decidiendo cuál sería la manera más conveniente de quitarse de en medio) cuando le llegó, y si es que le llegó, tan desatinado disparate. Pasaron unos días desde la declaración, y como no hubiese respuesta, la prensa portuguesa publicó un titular que rezaba: “o terror teutónico naô contesta. E cauto. Ten medo”. Y precisamente cierto miedo me da a mí contar aquí esto, porque no me gustaría nada que me acusaran de anti-lusa. Y es que servidora es una absoluta enamorada de Portugal, pues no en vano son nuestros vecinos desde que tengo uso de razón. Pero la pasión no me ciega, desde luego, hasta el punto de afirmar que se trata de un país enorme, tipo Rusia, y en situación de decidir el destino de la Humanidad, algo así tipo EEUU. Portugal es un país pequeño, y como tal, con cierta megalomanía patria que compensa la limitación de sus territorios.

Pero el tamaño no importa, por supuesto. Y menos en estos momentos de uniones y anexiones y oh!, happy world, en el que los países-hormiga les sacan del fuego las castañas a los países-cigarra. Y qué contenta estoy yo, habitante del mundo cigarra, de la existencia de estas uniones provechosas. Cómo me gusta esta Europa sin fronteras, en la que los unos podemos aprender y beneficiarnos de los otros (aunque habría que preguntar a los hormiga qué piensan de todo esto). Firme en la creencia popular de que la unión hace la fuerza, me considero una absoluta convencida de esta ampliación de los mundos. Loca de pasión me vuelve eso de llamar “mi pueblo” a la casi totalidad del Viejo Continente.
Pero no. Parece que los encargados de elaborar los programas educativos de este fragmentado país no ven las cosas de la misma manera. Ellos son más de dejarse subir la bilirrubina cuando llaman “mi pueblo” a las cuatro calles de su barrio, muertos de miedo por si acaso tuvieran que asomarse a mirar el mundo por un agujerito.

Y es que esta manida reflexión viene a cuento de la sobremesa de hoy, cuando, a propósito de un juego de palabras, salió a coalición la ciudad de Viena. Mi hijo, crisol de mis orgullos, con su impecable expediente y sus horas de formación extra-académica, dejó helada la sangre de su madre y los asistentes a la comida cuando preguntó: “pero Viena, ¿qué es exactamente?”
Viena, mi amor, es una capital europea sensiblemente más grande que Jaén. La Historia de la cultura del occidente actual debe mucho a esta ciudad. Su belleza ha inspirado e inspira a todo tipo de artistas. No se puede entender la Historia de la Música al margen de esta ciudad. Es capital de un importante país europeo, que se llama Austria. Y por ella pasa uno de los ríos más grandes de Europa, que no es precisamente el Guadalete.
Mi hijo se excusó diciendo que, de todo eso, nada venía en su libro de “Cono”, y a mí se me anegaron los ojos de lágrimas, porque me acordé del pueblo pequeñito, pequeñito, de los encargados de hacer los planes de estudio de esta pobre generación, que tiene en sus manos las herramientas y la ocasión de hacer de su mundo el más grande de la historia, y que se dedica a estudiar afluentes del Guadalquivir antes que saber de la existencia del Rin, el Ganges o el Misisipi. Y es que el año pasado, por primera vez en sus años de formación académica, aparecieron citados en sus libros de texto dos personajes históricos. ¿Cristóbal Colón y Julio César, diréis? No. ¿Erasmo de Rotterdam y Juana de Arco, tal vez? Tampoco. ¿Galileo y Leonardo, por casualidad? Frío, frío. ¿Descartes y Marco Polo? Negativo. ¿Newton y Franklin? Ni por asomo. ¿Alejandro Magno y Beethoven? Qué va. ¿Napoleón y alguno de sus ilustres hermanos? Nones. ¿Confucio o Cleopatra? Pues tampoco. Los ilustres personajes fueron Velázquez, el gran pintor, cuyo protagonismo y derecho a aparecer entre los top-ten del arte mundial no se me ocurre discutir, y Blas Infante, cuyo mérito principal consiste en ser el padre de la Patria andaluza, que vaya usted a saber qué es eso exactamente. Lo que a mí me preocupa es, por un lado, que Velázquez no estaba ahí por haber pintado Las hilanderas, El triunfo de Baco o Las meninas, que también, sino que aparecía principalmente por el simple hecho de ser sevillano, que igual hubiera figurado si mi tierra, en vez de dar al mundo brillantes pintores en el Barroco, hubiera dado artistas de tercera. Y por otro lado, yo no niego cierta trascendencia a la figura de Blas Infante, pero, ¡por Dios!, cómo es posible que un niño tenga que estudiar su biografía sin saber antes quiénes son los Reyes Católicos, Enrique VIII, Sócrates, o Moliere, por poner un ejemplo. Y diga usted eso sin que la tachen a una de reaccionaria.
Y todo eso sin contar con el hecho de que el niño que, teniendo la suerte de haber nacido en un ambiente donde pueda compensar fuera de clase las carencias a las que lo somete lo absurdo del sistema, sacará en el futuro una enorme ventaja profesional y personal a aquellos que no puedan o no sepan ampliar sus conocimientos mirando por una ventana al mundo. Tal vez sea eso precisamente lo que quieren estos gobernantes: crear y fomentar una distancia de clases que tendríamos ya que haber superado. ¿Y ahora, soy reaccionaria?

Qué pena más grande tener una casa inmensa, con los jardines de un palacio, y encerrar a los niños a jugar en un solo cuarto. El mundo pequeñito, que no generará en el futuro más que un desacierto nacionalista preñado de catetería patriótica. Y así podremos decir que, como mi tierra no hay otra, que somos tan grandes y valientes guerreros, que el propio Atila (y vaya usted a saber quién era ése) se haría popó el los pantalones con sólo oír la palabra “olé”. Que somos tan grandes artistas, cultos y refinados, que el Renacimiento italiano (Renaci… ¿qué?) no fue más que una burda copia de nuestro salero y tronío. Que estamos tan a la vanguardia de la investigación y el desarrollo, que los inversores más exigentes se están dando piñazos de todos los colores por poner un pie y un dólar en nuestros vastos y bastos territorios…

Y así llegará un día en el que el enano, tan cumplido de su propia megalomanía, le dé, por ejemplo, por hacer reír al mundo declarándole la guerra a un Hitler agónico. O lo que es peor, por liarse a guantás con el vecino que tiene la desgracia de no tener en sus dominios el pico de la Sagra.

Y ahora que aparecen plataformas y asociaciones pro todo, yo pregunto, ¿hay alguien ahí que conozca una que abogue por la cordura educacional? Por favor, se ruegan sugerencias.

8 oct 2011

Una de "Fence"

¿Qué tendrán las vallas que atraen de esa manera a algunos muchos locos como yo? Aunque pueda parecer mentira hay muchos fotógrafos que cada vez que vemos una valla del tipo que sea, sacamos nuestra cámara temblorosos, para tener una buena reserva y poder participar todos los viernes en el grupo de Flickr Fence friday y así poder desear un HFF!!!! (happy fence friday), aquí os dejo hoy algunas de mis vallas, si os siguen quedando ganas, podéis ver más pinchando aquí.

En calma

Hacia los pastos color

Recovery fence

Vigo Zoo fence

30 sept 2011

Hablando "bien"

Habla Hermana Mayor.
El que tiene una lengua, tiene un tesoro. El que tiene dos lenguas, tiene dos tesoros. Y así sucesivamente. Y además, si se da la circunstancia de que una de esas dos lenguas es el español, pues el tesoro resulta que tiene más monedas de oro que el de Pippi Calzaslargas, que ya son monedas. Y ya ni hablamos de la suerte del nota que tiene como lenguas maternas (qué suerte que hoy por hoy se pueden tener dos madres) al español y al inglés. Al tío ése, pues resulta que le ha tocado la lotería. Premio directo, cum laude.
El que tienen en su haber dos lenguas como el vascuence y el español, el gallego y el español o el catalán y el español tiene una suerte infinita, de la que debe ser consciente. No obstante, dado que el bilingüismo es un extraño estado que tiende a desequilibrarse, es lógico que una de las lenguas adopte un papel principal (llamémoslo de superestrato) mientras que la otra se le subordine (ésta será lengua sustrato). Ni más ni menos que un proceso lógico: si somos perros por naturaleza, pa qué comunicarnos en dos lenguas pudiéndolo hacer en sólo una. El mínimo esfuerzo, vamos, lo que nos gusta a todos. No soy yo, desde luego, la que ha descubierto la pólvora del bilingüismo, que cualquier estudiante de tercero de filología se ha enfrentado ya a tan sencillo razonamiento. Lo que pasa en las comunidades bilingües de nuestro país es el resultado previsible de la desatinada gestión de tanto político metido a lingüista. Se encuentran ahora con que ciertos sectores de la sociedad quieren alterar (como es el caso de Cataluña) los roles de sustrato y superestrato en su uso del bilingüismo, especialmente en la educación de sus hijos. Nada más razonable, se entiende, porque con las lenguas, como con las banderas, nos identificamos de manera visceral, casi primitiva. Lo que no se puede hacer es imponer un credo, una fe, una patria o una lengua.
Como está visto que el bilingüismo es un estado antinatural (que puede durar bastantes años, no lo niego, que ahí está el ejemplo del judeoespañol coexistiendo con el árabe, el griego, el turco, el búlgaro…) resulta que, a la larga, un hablante medio empieza a perder en una lengua a favor de la otra. Vamos, que no tiene uno que ser Einstein para entenderlo. No quiero decir que esto tenga siempre que ser así, pero sí que es la tendencia natural en la media. Conozco a catalanes que hacen uso de un español impoluto, mientras que a otros da penita oírlos, y en especial leerlos. Y no se me pasa por la cabeza el hacer generalizaciones ni críticas. Es más, lo que yo espero es que algún día se alcance el nirvana del bilingüismo y cada cual, en estas comunidades, pueda elegir, con el respaldo institucional, cuál es la lengua que le va a hacer perder el trasero y la cabeza.

Recuerdo haber leído a un célebre escritor catalán contando, con verdadera frustración, cómo había visto a la guardia civil de la de antes arrearle una guantá de campeonato a una pareja de viandantes, por el sólo crimen de hablar catalán. Se me saltaron las lágrimas y tuve que seguir un par de páginas con la lectura emborronada. Lo que me da miedo es pensar que ahora, sin ser tan directos, andemos endiñándoles mascás más sutiles a los hispanohablantes en las comunidades bilingües. Ni Don Juan, ni Juanillo. O a lo budista: el justo medio.
Señor Artur Mas, pretender que los niños de su comunidad, expuestos a una situación de bilingüismo, y en lo referente a la estratificación de los dos idiomas, vayan a ser la excepción del mundo mundial es algo así como andar midiéndole el cráneo a la raza aria para defender que son superiores. Que da grima, vamos. Dicho de otro modo: cuídese usted de confundir el nacionalismo con el nacionalsocialismo.

He escrito hasta aquí como filóloga razonable y conciliadora. Pero con permiso de ustedes, voy a dejar salir a la valkiria sureña que llevo dentro, que de todos es sabido que, con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones. Y con los disparates políticos de los dirigentes obtusos, nos hacemos las sevillanas de la Hispalense un peeling completo, la manicura y una docena de sesiones de tratamiento anticelulítico, además de la depilación láser. Y para que se entienda tamaña explosión de pasiones, por favor, pinchen aquí.
Pues resulta que servidora vive de la lengua española (así, sin eufemismos ni palabrería política, española). Y resulta que, encima, tiene una la desfachatez, la osadía, la poquísima vergüenza de hacerlo nada menos que en Sevilla, ojú y arsa, miarma, que a ver qué le vamos a enseñar nosotros a nadie a malhablar, a deformar la lengua de Cervantes y Unamuno. Qué vamos a saber nosotros, andaluces zoquetes, sino destrozar con nuestra dicción campesina el prestigio romance de tan ilustre lengua.
El español tiene, dentro y fuera de nuestro territorio, numerosas variantes. Pero no todas estas hablas gozan del mismo prestigio… o desprestigio. Y es que, de entre ellas, son las hablas andaluza y gallega las que peor paradas salen de unas comparaciones hechas con la estulticia y la falta de luces de los prejuicios. Ser andaluz o gallego, para muchos españoles, consiste todavía en arrugar una gorra de paño entre las manos, mientras se mira hacia abajo azorado por la ignorancia y consciente de la propia garrulería.
A todos los que piensan así les da igual que les cite a los muchos e importantes intelectuales salidos de ambas tierras. Así que no lo haré, que no es mi intención predicar en el desierto. Absurdo sería también que, para defender la parte que me toca, es decir el andaluz, les razonase que, desde el punto de vista de la evolución fonética, el seseo de esta variante puede entenderse como un puntito de modernidad, y que, además, es común a otras muchas hablas peninsulares e isleñas. Pa qué. De nada serviría decir que estos rasgos fonéticos, que tanta risa dan, son comunes a la mayoría de las variantes del español del mundo. O defender que la sintaxis y la morfología del habla andaluza les dan doscientos millones de vueltas al habla de castilla que tanto renombre tiene, mirusté. Tanto da que yo me desgañite, que me quede ronca o que publique una bibliografía al respecto como pa aburrir al mismísimo Hernando Colón. Y es que, como ya se sabe, no hay más sordo que el que no quiere oír.

En cuanto al señor Mas le diría que la primera gramática del español la hizo un garrulo de mi tierra, Elio Antonio de Nebrija, muchos siglos antes de que sus padres se planteasen siquiera traerlo a él al mundo y enseñarle a hablar. Le citaría los elogios del habla meridional que ya en el siglo XVI hizo Sebastián de Covarrubias. Podría también, por ponerle un ejemplo más cercano en el tiempo y en lo profesional, remitirlo a la impecable oratoria de Felipe González. Y tendría datos para rellenar unas cuantas paginitas enmendándole el error y la osadía. Pero no voy a hacerlo, no, porque no lo conozco, ni quiero, y porque de poco serviría.
Y así las cosas, sólo me queda hablarle un poquito como a él le gusta hablar de los demás: burro, zoquete, mastuerzo, pedazo de ceporro, animal de dos patas, cabeza hueca, tarugo, ignorante supino… ¿pero tú te has oído a ti mismo?
Sólo la desvergüenza y la falta de respeto a las que ha llegado la clase política de este país son capaces de producir semejantes ofensivos y disparatados desatinos.

Me encanta cuando, en El señor de los anillos, Aragorn va a despertar a los muertos para que le ayuden a darle pal pelo a los malos a base de espadazo transparente-verdoso; cuando las caninas de tanto guerrero fantasma, que sueña con cumplir su glorioso destino, se levantan envueltas en bruma a pelear contra la ignorante oscuridad. Ojalá supiera yo hacer lo mismo. Qué gusto invocar a las huestes de Nebrija para soplarle en la oreja al señor Mas cuatro cosas bien dichas. Mucho mejor de lo que él las dirá nunca.


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