20 dic. 2010

Felices Pascuas... desde la trinchera

Habla Hermana Mayor.
No veas cómo molo. Podría pasar por uno de esos policías que en las pelis gringas miden su capacidad de acción y experiencia vital por el número de cicatrices de su malherido body. Debe de ser que estoy viviendo con alegría e intensidad las pre-navidades este año. El bollo de la frente, por ejemplo, me lo hizo esta mañana el papá de Carlitos, cuando intentaba encontrar, en el salón de actos del cole, un sitio decente para ver cómo nuestros descendientes se desgañitaban delante del micrófono deseándonos felices fiestas. Lo que no entiendo es por qué llevaba ese papi una llave inglesa dentro de la mochila. Deben de ser costumbres de la dialéctica moderna que yo no comparto. Y, como yo sigo siendo un poco antigua y no llevaba mi llave inglesa, le cedí mi sitio ante sus perseverantes argumentos. Seguro que su vídeo ha salido mejor que el mío, porque a mí me tocaron delante dos angelitos de flotantes coronas de pluma, que se balanceaban etéreas y que tenían hipnotizado el enfoque de mi cámara. Creo que mi peli, con un villancico de fondo tocado a sitar, puede pasar por una experiencia psicodélico-navideña. Igual hasta tenía éxito “en tres de”, oyes.
El ojo morado es otro asunto. Fue cosa del mercado navideño. Por más que se empeñen algunos, no termina a mí de entrarme eso el caganet. La verdad es que me niego en redondo a sentar en mi belén a un señor haciendo eso que debería hacer en el cuarto de baño. Pero me encanta ver otras figuras, y me fascinan las miniaturas, recién importaditas por los secuaces de Gulliver. Y así, mirando, mirando en el mercadillo, tuve la mala fortuna de tropezar (tropezar de verdad, con mis propios pies) con un dulce perrito ataviado de Papá Noel, a cuyo dueño no le hizo mucha gracia el incidente. Y, como era el señor persona de fácil palabra y extrovertidos modales, me lo hizo saber a su manera. El honor de Santa Guau quedó vengado. Mi ojo mejor, gracias.
Lo de la cojera tiene también su gracia. Que quién me mandará a mí liarme a hacer el trabajo que en justicia corresponde a sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar. El mismo maldito intrusismo que llevó el viernes a una madre leona de afilados tacones a pelear a muerte por Barbie Capitán de Marina. Te lo juro, que la próxima vez que me suba a un camello me hago antes un curso intensivo de karate. Dos cinturones en quince días mínimo. Y mi princesa, que se arregle con Barbie Ingeniero de Caminos, que no tiene la gorra tan mona, pero duele menos.
Los cortecillos de la mano derecha me los propinó el pavo. Y eso que venía ya de cuerpo presente bien embalsamado en su bandejita de plástico, y ataviado con una moña dorada. Dada la desigualdad del combate, no dice mucho a mi favor que, por una vez, me hiciese yo con la victoria. Y el caso es que no termina de saberme bien. Por el momento, que queda esperar, después del trufado, a ver qué sale de la olla.

Pero la cosa es que no me cuesta imaginar al alter ego del papi de Carlitos, al de la madre coraje coleccionista de Barbies, al del amable caballero del mercadillo, o incluso al de su reno-chucho, repartiendo sonrisas a diestro y siniestro mientras desean a sus congéneres de corazón las mejores de las fiestas y toda la posible felicidad para el año entrante.
Tiene guasa la cosa, pero así es. Y no creo que nada podamos hacer para cambiarla, sino aplicarnos el cuento nosotros cuando nos llegue la hora de morderle la yugular al prójimo. Respirar hondo, contar hasta trece mil dieciocho si hace falta, y cambiar el ladrido por una sonrisa, que total son tres días.
Yo, por mi parte, coja, tuerta, malherida y abollada a ustedes les deseo una absoluta paz y concordia en estos días (que falta les va a hacer) y los venideros, y la mayor de las felicidades para el año que entra. Incluso si son ustedes fabricantes de tacones de aguja, vestidos de papá noel para perritos, o llaves inglesas.

7 comentarios:

  1. Felices fiestas, espero que tengas una gran entrada de año.
    Besos

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  2. Una vez más... ¡cuánta razon tienes! Feliz Navidad para ti también. Y cuídate, que nos tenemos que ver el jueves.

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  3. Jejejeje, gracias por esta estupenda felicitación, una de las más divertidas que he leido.

    Pasa muy buenas Fiestas

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  4. Habla Hermana Mayor. Muchas gracias a todos. Que ustedes disfruten de las fiestas. Yo, por mi parte, pienso añadir a las citadas lesiones, una buena afonía fruto del desgañitamiento villancíquico, que, por supuesto Cruello, no me impedirá cumplir el jueves con mis obligaciones sociales. Hele, me encanta tu capacidad para decir siempre palabras amables. Feliz entrada de año a ti también, Chica.

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  5. Hada Ana ¿Peeeero qué te ha pasado?. Tus aventuras son dignas de escribir un libro.A pesar de los pesares seguro que la magia del Hada Ana te curará todos los moratones, cojeras y demás males.
    Te quiero, mi brujilla.

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  6. Habla Hermana Mayor. Haditaaaaaaaaaaa. Nada que no puedas tú curar con un par de pociones, y sin necesidad de radiografías (aunque no sé si quiero que me des más yerbitas). Es que la gente está mu loca en estos días, ya ves, y como una es chiquitita y no saben que soy bruja...
    Muchosbesitosmiamol y felices pascuas ;)

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  7. Hola, perdonad, creía que ya os había avisado vía e-mail o por aquí. Si recibí vuestro regalo del sorteo, cómo ya dije en mi blog, me he quedado sin cámara de fotos y pues no puedo subir ninguna foto para mostrar, así que por eso no habeis visto nada sobre ello en mi blog.

    Muchas gracias por todo, me gustó mucho!

    Feliz Navidad.

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