30 sept. 2011

Hablando "bien"

Habla Hermana Mayor.
El que tiene una lengua, tiene un tesoro. El que tiene dos lenguas, tiene dos tesoros. Y así sucesivamente. Y además, si se da la circunstancia de que una de esas dos lenguas es el español, pues el tesoro resulta que tiene más monedas de oro que el de Pippi Calzaslargas, que ya son monedas. Y ya ni hablamos de la suerte del nota que tiene como lenguas maternas (qué suerte que hoy por hoy se pueden tener dos madres) al español y al inglés. Al tío ése, pues resulta que le ha tocado la lotería. Premio directo, cum laude.
El que tienen en su haber dos lenguas como el vascuence y el español, el gallego y el español o el catalán y el español tiene una suerte infinita, de la que debe ser consciente. No obstante, dado que el bilingüismo es un extraño estado que tiende a desequilibrarse, es lógico que una de las lenguas adopte un papel principal (llamémoslo de superestrato) mientras que la otra se le subordine (ésta será lengua sustrato). Ni más ni menos que un proceso lógico: si somos perros por naturaleza, pa qué comunicarnos en dos lenguas pudiéndolo hacer en sólo una. El mínimo esfuerzo, vamos, lo que nos gusta a todos. No soy yo, desde luego, la que ha descubierto la pólvora del bilingüismo, que cualquier estudiante de tercero de filología se ha enfrentado ya a tan sencillo razonamiento. Lo que pasa en las comunidades bilingües de nuestro país es el resultado previsible de la desatinada gestión de tanto político metido a lingüista. Se encuentran ahora con que ciertos sectores de la sociedad quieren alterar (como es el caso de Cataluña) los roles de sustrato y superestrato en su uso del bilingüismo, especialmente en la educación de sus hijos. Nada más razonable, se entiende, porque con las lenguas, como con las banderas, nos identificamos de manera visceral, casi primitiva. Lo que no se puede hacer es imponer un credo, una fe, una patria o una lengua.
Como está visto que el bilingüismo es un estado antinatural (que puede durar bastantes años, no lo niego, que ahí está el ejemplo del judeoespañol coexistiendo con el árabe, el griego, el turco, el búlgaro…) resulta que, a la larga, un hablante medio empieza a perder en una lengua a favor de la otra. Vamos, que no tiene uno que ser Einstein para entenderlo. No quiero decir que esto tenga siempre que ser así, pero sí que es la tendencia natural en la media. Conozco a catalanes que hacen uso de un español impoluto, mientras que a otros da penita oírlos, y en especial leerlos. Y no se me pasa por la cabeza el hacer generalizaciones ni críticas. Es más, lo que yo espero es que algún día se alcance el nirvana del bilingüismo y cada cual, en estas comunidades, pueda elegir, con el respaldo institucional, cuál es la lengua que le va a hacer perder el trasero y la cabeza.

Recuerdo haber leído a un célebre escritor catalán contando, con verdadera frustración, cómo había visto a la guardia civil de la de antes arrearle una guantá de campeonato a una pareja de viandantes, por el sólo crimen de hablar catalán. Se me saltaron las lágrimas y tuve que seguir un par de páginas con la lectura emborronada. Lo que me da miedo es pensar que ahora, sin ser tan directos, andemos endiñándoles mascás más sutiles a los hispanohablantes en las comunidades bilingües. Ni Don Juan, ni Juanillo. O a lo budista: el justo medio.
Señor Artur Mas, pretender que los niños de su comunidad, expuestos a una situación de bilingüismo, y en lo referente a la estratificación de los dos idiomas, vayan a ser la excepción del mundo mundial es algo así como andar midiéndole el cráneo a la raza aria para defender que son superiores. Que da grima, vamos. Dicho de otro modo: cuídese usted de confundir el nacionalismo con el nacionalsocialismo.

He escrito hasta aquí como filóloga razonable y conciliadora. Pero con permiso de ustedes, voy a dejar salir a la valkiria sureña que llevo dentro, que de todos es sabido que, con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones. Y con los disparates políticos de los dirigentes obtusos, nos hacemos las sevillanas de la Hispalense un peeling completo, la manicura y una docena de sesiones de tratamiento anticelulítico, además de la depilación láser. Y para que se entienda tamaña explosión de pasiones, por favor, pinchen aquí.
Pues resulta que servidora vive de la lengua española (así, sin eufemismos ni palabrería política, española). Y resulta que, encima, tiene una la desfachatez, la osadía, la poquísima vergüenza de hacerlo nada menos que en Sevilla, ojú y arsa, miarma, que a ver qué le vamos a enseñar nosotros a nadie a malhablar, a deformar la lengua de Cervantes y Unamuno. Qué vamos a saber nosotros, andaluces zoquetes, sino destrozar con nuestra dicción campesina el prestigio romance de tan ilustre lengua.
El español tiene, dentro y fuera de nuestro territorio, numerosas variantes. Pero no todas estas hablas gozan del mismo prestigio… o desprestigio. Y es que, de entre ellas, son las hablas andaluza y gallega las que peor paradas salen de unas comparaciones hechas con la estulticia y la falta de luces de los prejuicios. Ser andaluz o gallego, para muchos españoles, consiste todavía en arrugar una gorra de paño entre las manos, mientras se mira hacia abajo azorado por la ignorancia y consciente de la propia garrulería.
A todos los que piensan así les da igual que les cite a los muchos e importantes intelectuales salidos de ambas tierras. Así que no lo haré, que no es mi intención predicar en el desierto. Absurdo sería también que, para defender la parte que me toca, es decir el andaluz, les razonase que, desde el punto de vista de la evolución fonética, el seseo de esta variante puede entenderse como un puntito de modernidad, y que, además, es común a otras muchas hablas peninsulares e isleñas. Pa qué. De nada serviría decir que estos rasgos fonéticos, que tanta risa dan, son comunes a la mayoría de las variantes del español del mundo. O defender que la sintaxis y la morfología del habla andaluza les dan doscientos millones de vueltas al habla de castilla que tanto renombre tiene, mirusté. Tanto da que yo me desgañite, que me quede ronca o que publique una bibliografía al respecto como pa aburrir al mismísimo Hernando Colón. Y es que, como ya se sabe, no hay más sordo que el que no quiere oír.

En cuanto al señor Mas le diría que la primera gramática del español la hizo un garrulo de mi tierra, Elio Antonio de Nebrija, muchos siglos antes de que sus padres se planteasen siquiera traerlo a él al mundo y enseñarle a hablar. Le citaría los elogios del habla meridional que ya en el siglo XVI hizo Sebastián de Covarrubias. Podría también, por ponerle un ejemplo más cercano en el tiempo y en lo profesional, remitirlo a la impecable oratoria de Felipe González. Y tendría datos para rellenar unas cuantas paginitas enmendándole el error y la osadía. Pero no voy a hacerlo, no, porque no lo conozco, ni quiero, y porque de poco serviría.
Y así las cosas, sólo me queda hablarle un poquito como a él le gusta hablar de los demás: burro, zoquete, mastuerzo, pedazo de ceporro, animal de dos patas, cabeza hueca, tarugo, ignorante supino… ¿pero tú te has oído a ti mismo?
Sólo la desvergüenza y la falta de respeto a las que ha llegado la clase política de este país son capaces de producir semejantes ofensivos y disparatados desatinos.

Me encanta cuando, en El señor de los anillos, Aragorn va a despertar a los muertos para que le ayuden a darle pal pelo a los malos a base de espadazo transparente-verdoso; cuando las caninas de tanto guerrero fantasma, que sueña con cumplir su glorioso destino, se levantan envueltas en bruma a pelear contra la ignorante oscuridad. Ojalá supiera yo hacer lo mismo. Qué gusto invocar a las huestes de Nebrija para soplarle en la oreja al señor Mas cuatro cosas bien dichas. Mucho mejor de lo que él las dirá nunca.


6 comentarios:

  1. mientras leía tu entrada... lo veía en tv.
    si este hombre se asusta de como hablan los sevillanos o gallegos... que se venga para almería, que del susto se le rebientan los oídos, je je je...
    me encanta como escribes!

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  2. Me quedo con esto: Ser andaluz o gallego, para muchos españoles, consiste todavía en arrugar una gorra de paño entre las manos, mientras se mira hacia abajo azorado por la ignorancia y consciente de la propia garrulería.
    No podrías haber sido más gráfica. "Olé" (jajjaaj).

    Y, como me da pereza escribir en dos posts distintos te comento aquí que es perfecto el detalle del post anterior de incluir los palillos chinos. Además de que, como siempre, las fotos son deliciosas. Si se me permite un consejito, ya que estamos, decirte que en la última foto, la de los pendientes, yo habría enfocado al primer pendiente en lugar de al segundo. La veo muy original la foto así también, pero tendemos a fijarnos en los elementos que vemos de derecha a izquierda, y me ha resultado (objetivamente) un poco confusa. Así que... les pongo un 9'85.
    Y ahora ya, sí que sí, mi poca vergüenza de estar aquí opinando sobre las fotos ajenas (sin ver la viga en mi propio ojo)y yo nos vamos.

    Un saludo!!

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  3. Eres maravillosa escribiendo... Besos
    Otra sevillana de la Hispalense. :)

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  4. Espectacular. Plas plas plas. Me quito el sombrero. Y me muero de la envidia, porque me encanta la palabra mastuerzo, y nunca le encontraré una ubicación mejor! Mas-tuerzo.

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  5. jejejejejejeje, es lo que ocurre cuando se defiende algo como gato panza arriba y no con argumentos, práctica cada vez más extendida entre los políticos.

    No me sorprende que estés rebotada, es que menuda perlita soltó el muchacho

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  6. Todo esto se arregla muy facilmente. Hagan lo que yo: BOICOT a todos los productos catalanes.

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