21 sept. 2011

Las chicas de Genji

Mientras la vieja Europa se deleitaba con la narración en romance de las bélicas hazañas de sus héroes y caballeros, en oriente, las letras japonesas (acomplejadas por su tosquedad cultural frente a la elegancia china) daban a luz un tesoro literario asombrosamente moderno y refinado: el Libro de Genji, o Genji monogatari. Sorprende que esta hermosa joya, obra maestra de la literatura nipona, fuera escrita en el remoto siglo X por la mano de una mujer: Murasaki Shikibu. Por desgracia, sorprende igualmente que hayamos tenido que esperar diez siglos para poder leerlo en español.

Muchas son las razones para no dejar de leer este libro, pero no es plan de ponerse aquí a contarlas todas (tendríamos que dedicarle un monográfico). Por eso, y para frivolizar un poquito, podemos centrarnos en sólo una: el deleite absoluto que, para los amantes de los tejidos, supone la descripción de los fastuosos ropajes que usaban sus protagonistas, tanto femeninos como masculinos. Y es que parece mentira que, mientras el Cid se liaba a mandoblazos para ampliar las fronteras de su reino, fueran estos príncipes orientales tan coquetos y presumidos.
Bueno, pues un poquito de este espíritu nos acompañó el domingo pasado, cuando gastamos la tarde en vestir a nuestras hermosas jovencitas: las chicas de Genji.
¿Qué haremos con ellas?


3 comentarios:

  1. Realmente preciosas, todas y cada una de ellas, cada detalle es una maravilla.
    Preciosas hermanita.

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  2. Zalamera. Y que seas tú quién lo diga...

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  3. bueno, a ver si tengo tiempo y me leo el libro, por lo pronto me conformaré con ver klo que haceis con las gueishitas

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