26 jun. 2010

La abuela de Saramago

Habla Hermana Mayor.
Acabo de leer el discurso que pronunció Saramago cuando le dieron el premio Nobel. Me lo ha pasado una amiga. Mil gracias desde aquí.
El discurso me ha encantado, especialmente su delicado comienzo en el que rinde homenaje a las figuras de sus abuelos, campesinos alentejanos que pasaron su vida casi (y sin casi) en la miseria. Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido una frase que viene a mi cabeza de vez en cuando de manera más o menos idéntica a la expresada por Saramago, más concretamente por su abuela que, sentada una noche, viuda, pobre y anciana, bajo el cielo estrellado le dijo a su nieto: "qué pena morirse con lo hermoso que es todo".
A veces, cuando los pinos hacen nubes a escasos metros del suelo, cuando hace tanto frío por la noche que las estrellas se respiran y te clavan sus aristas de plata en la nariz, cuando el mar no está verde, ni azul, ni turquesa, sino que se ha vuelto de mercurio, cuando el sol coquetea con la tierra desplegando toda su furia seductora en un atardecer lleno de rojos, cuando la ciudad se va colgando despacio sus sombras, cuando hace un calor dañino aliñado de chicharras y huele a polvo entre las encinas, cuando el soplo de sal del verano te acaricia la nuca, cuando los árboles son más verdes que nunca, o más rojos, o están más desnudos, o huelen a morado... Qué pena morirse con lo hermoso que es todo.
Me voy a mi cama. Me gusta que las sábanas que pesan y huelen a lavanda se enfrenten a las plantas de mis pies, me gusta que a mi libro maltratado se le caiga una hoja, que el agua se me vierta en el camisón y se me ponga la carne de gallina. Me gusta que mis hijos me despierten por la noche, y casi entrar en su cuarto por la puerta que no existe empujada por el sueño. Me gusta estornudar, e incluso que me duela el cuello en permanente pelea con la almohada. Qué pena morirse con lo hermoso que es todo. Incluso lo que no lo es.
Disfrutémoslo.

4 comentarios:

  1. Hola, encantada de conocerte.
    Me ha gustado mucho tu blog.
    Este post es precioso.
    Cuanta razón tiene.
    Necesitamos tan poco para ser felices...
    Pero aún no nos hemos dado cuenta.
    Un abrazo.

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  2. Muchas gracias Margot por visitarnos, para mi es un verdadero placer, llevo mucho tiempo disfrutando de tu...iba a decir rinconcito, pero mejor diré palacio.

    Precioso Hermanita, he disfrutado leyendo tu entrada, porque me encanta comprobar como tan distintas, no podemos negar que nos hemos criado en la misma cuna, y sabemos disfrutar de las mismas preciosidades que nos rodean. Lo que si está claro que no he sacado esa habilidad para engarzar palabras.

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  3. Pero no veas cómo te salen las encinas a la acuarelas. Estoy esperando que llegue el otoño y den bellotas.

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  4. Precioso Hermana Mayor.
    Cuánta razón tienes.
    Vivir ya de por sí es bello.

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