10 jun. 2010

lluvia de abalorios

¡Qué divertido! No hay nada tan emocionante como dedicarse a la confección de colgajos varios en medio de una nube de niños... Los pobrecitos, desesperados porque no pueden trastear por la calle a causa del calor y con sus horas de parque racionadas, pululan cual enjambre en torno a sus madres, hacendosas obreras de la aguja piruja. A veces, cuando alguna incauta de las que todavía nos dirige la palabra aparece por aquí a "echar el rato", después de pasar algunos minutos en el huracán infantil de nuestra casa, termina dando una apresurada excusa y se levanta de la mesa para irse. Desertoras... ¡Qué pensarían si hubieran estado delante ayer, cuando una caja, completa de abalorios voló por los aires esparciendo su tesoro lapislázuli por todas las esquinas del salón!

1 comentario:

  1. Jajaja!! Si es que os tenéis el cielo ganado... Seguro que son fuente de inspiración, en más de una cosa.

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